jueves, 28 de abril de 2016

Reseñas HdC: Monos, mitos y moléculas

(Esta entrada se publicó primero en Hablando de Ciencia.)

Monos, mitos y moléculas     Monos, mitos y moléculas
     Joe Schwarcz
     Editorial: PASADO Y PRESENTE, S.L.
     Traductor: Antonio Iriarte
     Colección: ENSAYO
     Materias: QUÍMICA
     Año: 2016
     Páginas: 325
     ISBN: 978-84-944272-2-0
     PVP: 24,00€


SINOPSIS

La alimentación, las terapias alternativas, los peligros de los alimentos transgénicos o de los plásticos en nuestro día a día son solo algunos de los muchos temas que se tratan en Monos, mitos y moléculas.

¿Por qué conviene comerse las manzanas con piel? ¿Quién y cuando inventó el retrete? ¿Contienen los helados petróleo? ¿Qué método de vigorización testicular se hizo aplicar Sigmund Freud? ¿Quién inventó el Napalm? ¿Sirve de algo la homeopatía? Joe Schwarcz nos da respuestas científicas y rigurosas a todas estas preguntas y muchas más. Los lectores de ciencia interesados en nutrición y en los verdaderos peligros de salud en nuestra vida actual descubrirán a un autor esencial y entretenido que lucha por separar los mitos infundados de la verdadera ciencia. Nunca habrías imaginado que la química fuera tan vital y apasionante.

RESEÑA

Internet tiene respuesta para todo, pero en muchas ocasiones resulta difícil saber si esa respuesta es correcta, especialmente cuando se trata de temas científicos. La mayoría de los usuarios no tienen las herramientas necesarias para diferenciar una mentira flagrante de una afirmación respaldada por la ciencia. Este es justo el objetivo principal del último libro del químico canadiense Joe Schwarcz, reconocido divulgador científico. Una lectura muy recomendable para cualquiera que esté interesado en nutrición, salud y, por supuesto, química. La química nuestra de cada día, como reza el subtítulo de la portada.

El libro se divide en seis grandes bloques y tiene en total sesenta y cinco capítulos. Todos ello son cortos, normalmente de cuatro páginas -seis como mucho-, a modo de ensayos breves con entidad propia. Ese es uno de los grandes aciertos del libro, pues este planteamiento permite tratar una gran variedad de temas, desde anécdotas históricas hasta noticias de rabiosa actualidad, en los que el estilo claro y directo del autor se amolda a la perfección. El resultado es que muchos de estos capítulos son pequeñas joyas de la divulgación científica, que invitan a leerse despacio, a saborearse y, una vez terminados, a reflexionar sobre ellos. Como, por ejemplo, Una lección de cultivos, Cadáveres en el armario, Ciencia del retrete, Etiquetas engañosas, El reto de la malaria o La locura de Popeye, por citar solo algunos.
Joe Schwarcz, en plena charla | Fuente
De origen húngaro, Joe Schwarcz es Doctor en Química por la Universidad de Montreal y director del Office for Science and Society de dicha institución. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios por su labor docente y divulgativa, entre ellos la medalla de Montreal del Canadian Chemical Institute y el premio Grady-Stack de la American Chemical Society por sus esfuerzos en liberar a la química de falsos mitos. Es conocido por su programa radiofónico The Dr. Joe Show y sus apariciones frecuentes en Discovery Channel, CTV, CBC, TV Ontario y Global Television. Asimismo es colaborador habitual de The Gazette (Montreal), donde publica semanalmente la columna The Right Chemistry. Entre sus numerosos títulos de divulgación científica, todos ellos éxitos de ventas, destacan ¿De qué se alimentan los zombies? (Robinbook, 2009), That's The Way The Cookie Crumbles (2002), Science, Sense and Nonsense (2009) y Is That a Fact?: Frauds, Quacks, and the Real Science of Everyday Life (2014).

Volviendo al libro que nos ocupa, se estructura en seis grandes partes: Tragarse la ciencia, Volver la vista atrás  Preocupaciones químicas, Química por aquí y por allí, Asuntos de salud y Medias verdades. Al cuerpo del libro le precede una Introducción (en el que se explica el porqué del título del libro) y termina con una Conclusión, además del imprescindible Indice alfabético, tanto temático como onomástico, que ocupa las últimas veinte páginas del libro.

La primera parte, Tragarse la ciencia, se centra en la química de los alimentos, un tema que en demasiadas ocasiones está rodeado de polémica. Es una pena comprobar que Internet sirve para difundir falsas creencias y falacias, y que una parte del gran público tiene más confianza en personajes de dudosa reputación, como el Doctor Mehmet Oz, en lugar de los profesionales de la materia. El autor se encarga de desmontar muchas de esas falsas creencias -como, por ejemplo, el peligro de los alimentos transgénicos-, además de presentar los últimos estudios relacionados con las dietas saludables, y recordarnos la importancia de la higiene en toda la cadena alimentaria, para evitar brotes de contaminación microbiana (E. coli, entre otros).

Como indica el nombre de la segunda parte, en Volver la vista atrás podemos disfrutar de diversas anécdotas de la historia de la química. Entre otras, conocer las incursiones de Thomas Edison en la industria de la construcción, descubrir los orígenes del retrete, destapar algunos trapos sucios de la empresa Bayern, revivir los horrores del napalm en la guerra de Vietnam y reivindicar la figura de Alan Turing. ¡Hasta de la Biblia se puede aprender mucha química!

La tercera parte, Preocupaciones químicas, es uno de los bloques fundamentales de este libro. Y es que, por desgracia, el término “producto químico” se ha convertido para muchas personas en sinónimo de sustancia tóxica. Por supuesto que estamos expuestos a productos químicos, y que estos nos afectan. Pero esto no significa que sea malo. Como dice el autor, parece que nadie recuerda “cómo curan infecciones los antibióticos, cómo nos protegen los conservantes de comer alimentos mohosos ni cómo lavan nuestra ropa los detergentes”. Hay que luchar contra esta quimifobia y recuperar la confianza en la química y en el método científico.

La cuarta parte, Química por aquí y por allí, es la más breve de todas, ya que solo consta de seis historias, en las que se tocan diversos temas de actualidad, como son los efectos beneficiosos de la música, la tecnología en la Fórmula 1, las formas de capturar el dióxido de carbono y cómo usar feromonas de gato para relajar a estos animales.

Igual que la primera giraba alrededor de los alimentos, la quinta parte, Asuntos de salud, lo hace entorno a este tema de vital importancia (por algo se dice que la salud es lo primero). Schwarcz relata episodios de la lucha contra diversas enfermedades, como la victoria sobre la pelagra o los brotes del llamado Norovirus, responsable de la mitad de brotes de gastroenteritis en Estados Unidos; nos advierte de los efectos nocivos de tomar el Sol y nos recuerda el descubrimiento de la heparina. En total, trece historias fascinantes de cómo la medicina ha ido avanzando paso a paso gracias a la investigación.

El libro termina con Medias verdades, otro de sus grandes bloques. Aquí el autor denuncia al periodista que está más preocupado en buscar un titular sensacionalista y deja para ello de lado el rigor de su artículo. Denuncia esas terapias que se visten como serias, pero que, desde el punto de vista científico, no tienen ninguna credibilidad (acupuntura, homeopatía,...). Denuncia a la industria alimentaria y cosmética, las cuales realizan publicidad engañosa en multitud de productos con el único objetivo de conseguir mayores beneficios económicos. Todavía queda un largo camino por recorrer, pero con libros como este es más fácil aprender a destapar este tipo de actividades.

Y para finalizar, una frase demoledora que aparece en el libro, pronunciada por el escritor estadounidense Mark Twain:
No es lo que no sabes lo que te mete en líos. Es lo que crees saber con certeza y que sencillamente no es así.

Si quieres conocer cómo la Química ayuda a diferenciar los hechos de los mitos, no dejes de leer este libro.



miércoles, 6 de abril de 2016

LVII Carnaval de Química. Edición Lantano


Parece que fue ayer, pero resulta que hace más de cuatro años que organicé por primera y última vez el Carnaval de Química. Hasta que, hace unos días, recibí un correo de mi querido tocayo Dani Torregrosa, el Padrino del Carnaval de Química, quien me hizo una oferta que no podía rechazar. 

Además de autor del impagable blog Ese punto azul pálidoDani fue quien empezó con este carnaval; como se suele decir, es el padre de la criatura. Aquella primera edición fue un rotundo éxito y, desde entonces, el Carnaval de Química ha ido visitando la gran mayoría de los blogs más relevantes de la divulgación científica (solo hay que echar un vistazo al listado de organizadores de más abajo). El mes pasado, más de cinco años después, la criatura volvió a casa. Y ahora que estaba a punto de terminar, me ofrecía la posibilidad de recoger su testigo. Lo hizo con su habitual estilo, cálido y cercano, que hacen que lo admire como divulgador y lo aprecie como persona. ¿Cómo iba a decir que no a su oferta?

Así que aquí estamos otra vez, iniciando el LVII Carnaval de Química, edición Lantano. ¡Fenomenal! El lantano, con número atómico 57, es el primer elemento del grupo de los lantánidos, también conocidos como "tierras raras", luego veremos por qué. Fue descubierto en 1839 por el sueco Carl Gustaf Mosander (1797-1858) mientras estudiaba un mineral del cerio. Durante el proceso, halló un nuevo elemento al que llamó lantano, de una palabra griega que significa escondido, porque, en efecto, se había ocultado de forma notable en ese mineral. 

El lantano es un metal sólido de aspecto gris plateado, blando, buen conductor del calor y la electricidad. Es dúctil, maleable y suave, y se oxida rápidamente cuando se expone al aire. Dado que le confiere propiedades refractivas al vidrio, el lantano se utiliza en la elaboración de lentes y determinados componentes de cámaras de vídeo, con evidentes aplicaciones en la industria cinematográfica y en la iluminación.


El término tierra rara merece una explicación. A principios del siglo XIX, se llamaba tierra a cualquier óxido que fuera insoluble en agua y resistente a la acción del calor. El químico finlandés Johan Gadolin (1760-1852) estudió un extraño mineral que había obtenido de una mina de porcelana en Ytterby, una modesta aldea cerca de Estocolmo, el cual resultó ser una nueva tierra diferente de cualquier otra conocida. La llamó tierra rara, para diferenciarla de las habituales. En esta tierra rara, y en otras parecidas, fueron hallados con el tiempo hasta siete elementos metálicos, todos ellos muy similares en cuanto a propiedades químicas. En honor a su origen común, Itterby, hay cuatro elementos bautizados como iterbio, itrio, terbio y erbio. Los otros tres elementos adoptaron el nombre de holmio, en honor a Estocolmo; tulio, por el nombre mítico de Escandinavia; y gadolinio, por, evidentemente, el químico finlandés. 

Este grupo de elementos, junto con otros que se descubrieron más tarde, forman lo que hoy llamamos lantánidos y trajo de cabeza a los químicos debido al lugar que debía ocupar en la tabla periódica hasta bien entrado el siglo XX. Fue el austríaco Friedrich Adolf Paneth (1887-1958) quien lo solucionó, simplemente sacándolo de la tabla y colocándolo debajo del cuerpo de la misma, tal y como nos resulta en la actualidad tan familiar.


Fuente

Pero ya es hora de dejar de hablar del lantano y recordar las gloriosas 56 ediciones anteriores del Carnaval de Química


XV. Luis Moreno Martínez en El Cuaderno de Calpurnia Tate.
XVIII. Vilvoh en XdCiencia
XXVI. Luis Moreno Martínez en El cuaderno de Calpurnia Tate
XXXVII. @ISQCH con @gomobel a cargo en Moléculas a reacción
  
Fabuloso, ¿verdad? Como para dedicarle horas y horas...Pues si te han entrado ganas de participar en el Carnaval de Química y no sabes cómo hacerlo, aquí te explico las sencillas normas que hay que seguir:

1.   El plazo para publicar las entradas participantes en la LVII Edición empieza hoy mismo, 6 de abril, y termina el 1 de mayo. Al día siguiente, el 2 de mayo, publicaré un post recopilatorio con todas las entradas participantes y un breve resumen de cada una.

2.    El objetivo del Carnaval es dar a conocer la Química en cualquiera de sus facetas, de forma amena y divulgativa, a ser posible. La temática es libre, por lo que no es necesario escribir un artículo científico. También se puede participar comentando un vídeo, subiendo una imagen o hablando de un libro, siempre que tenga alguna relación con la Química.

3.    Todo el mundo puede participar en el Carnaval de Química. Si no tienes blog, tienes a tu disposición éste para publicar tu entrada. Puedes ponerte en contacto conmigo por medio de alguna de las redes sociales (en la parte derecha del blog tienes los contactos) y lo hablamos.

4.    El organizador (es decir, yo) tiene que enterarse de las entradas que participan en esta edición. Puedes hacerlo de dos formas: dejando un comentario en esta entrada o comunicándolo vía Twitter a @CarnavalQuimica o @monzonete (mejor a ambos, por lo que pueda pasar). Asimismo, la entrada participante deberá llevar una referencia a la XI Edición del Carnaval de Química y un enlace a esta entrada publicada en La Aventura de la Ciencia.

5.   Por último, en esta misma entrada iré actualizando las contribuciones que se vayan recibiendo por los canales anteriores hasta que termine la presente edición. No será un resumen como tal, pues para eso habrá que esperar a la entrada del 2 de mayo, pero sí incluiré un enlace a cada entrada participante y así quien quiera pueda ir leyendo las entradas.

Pues eso es todo de momento. Os animo a que participéis y que aportéis vuestro granito de arena para mantener el nivel de la edición anterior y hacer más grande aún este Carnaval de Química. 

Aportaciones recibidas

     La1: El sueño del Benceno
     La4: James Watson, el co-descubridor de la doble hélice del AD
     La5: "Vamos a comprar mentiras. Alimentos y cosméticos desmontados por la ciencia"
     La6: Polímeros conductores, el futuro del camuflaje
     La7: El poder del núcleo (I) #Chernobil30
     La8: Zika, nano arquitectura de un problema viral emergente
     La9: 18/04/1787: se presenta Méthode de Nomenclature Chimique
     La10: El poder del núcleo (II) #Chernobil30
     La11: La tabla periódica de los elementos cantada [Vídeo]
     La12: Cambiando el color de las hortensias
     La13: El accidente de Chernóbil contado para escépticos #Chernobil30
     La14: Tiras antibióticas inteligentes impresas en 3D
     La15: Cinco libros de ciencia divertidos, con química y fáciles de leer
     La16: Organismos que sobreviven a una catástrofe nuclear
     La17: Noticia Nº34: Becquerel, Marie Curie y los minerales de uranio
     La18: Chernóbil en directo #Chernobil30
     La19: ¿Pintaban con cera los romanos?
     La20: Reseñas HdC: Monos, mitos y moléculas

sábado, 2 de abril de 2016

Resumen de la Edición 7.2 del Carnaval de Matemáticas


Pues sí, hace casi una semana que terminó la Edición 7.2 del Carnaval de Matemáticas. Una edición que posiblemente será recordada por la visión de su anfitrión (sí, un servidor) al elegir que se celebrara la semana que coincidía con Semana Santa. Las consecuencias han sido terribles, como no podía ser de otra manera. En total, ha habido once aportaciones de ocho blogs diferentes, seguramente la cifra más baja de la historia del Carnaval de Matemáticas. A los valientes que se han atrevido a participar, muchas gracias por dedicarle tiempo al Carnaval de Matemáticas en estas fechas tan señaladas. Al resto de habituales, lo siento. La próxima vez miraré el calendario con más cariño.

Dicho esto, vayamos ya al repaso de las aportaciones:
  1. El vaso de René Sluse en La Aventura de la Ciencia. Una frase extraída de la correspondencia entre Sluse y Huygens es la excusa para hablar de curvas, superficies y volúmenes.

  2.  Poussy tiene un problema en Blioquinfo. El gato protagonista de unas tiras cómicas de la segunda mitad del siglo XX nos trae un interesante problema.


  3. Vídeos topológicos de Jos Leys en ::ZTFNews.org. El artista e ingeniero belga vuelve a la carga con una nueva galería de conceptos topológicos, entre los que destacan la botella de Klein y la cinta de Möbius.


  4. Premio #CarnaMat71 en Tito Eliatron Dixit. Y el ganador de la Edición 7.1 del Carnaval de Matemáticas es...


  5. Encontrada la mejor manera de apilar naranjas 8-dimensionales en Gaussianos. Después de la demostración de la conjetura de Kepler, no se había encontrado la disposición más densa para ninguna dimensión mayor. Hasta ahora.


  6. Día Mundial del Teatro 2016: Constelazión en ::ZTFNews.org. Alan Turing es uno de los tres protagonistas de este "ensayo teatral en dos trozos".


  7. El problema de las taquillas en Matifutbol. El problema de los sombreros de Euler, también conocido como el problema del guardarropa, en versión futbolera.


  8. Lo confieso, yo también he caído en la tentación en Blioquinfo. Una curiosa anomalía en la distribución de los números primos que el autor de este post se ha encargado de comprobar por sí mismo. 


  9. Sheila Tinney, pionera en física matemática en ::ZTFNews.org. Breve biografía de esta científica irlandesa, una de las cuatro primeras mujeres en ser elegidas miembros de la Royal Irish Academy.


  10. Bones Pasques/Felices Pacuas/Fröliche Ostern en Araceli Giménez. Una original y hermosa forma de divulgar las matemáticas, en concreto, la rama de Topología Algebraica.


  11. App M@tes para Móviles_IV en Que no te aburran las M@TES. Un taller de matemáticas en la sala de informática con ayuda del móvil.

Y ya por último, queda ponerle la guinda a esta edición eligiendo la mejor entrada del Carnaval. Puedes votar a tres entradas distintas, con 4, 2 y 1 punto cada una. Si no has participado en esta edición, debes acompañar a tu voto el enlace con tu perfil en la web del Carnaval de MatemáticasEl plazo para las votaciones está abierto hasta el día 15 de abril.

Como siempre, ha sido un placer organizar esta edición. Os espero a todos en la siguiente edición del Carnaval de Matemáticas, que organiza durante el mes de abril el blog Pi medios


lunes, 28 de marzo de 2016

El Universo en 1 minuto: ¿Qué es la materia oscura?


He tenido el honor de escribir el guión del quinto capítulo de la serie de vídeos "El Universo en 1 minuto" de Vector Producciones, titulado "¿Qué es la materia oscura?", 23 de febrero de 2016. Espero que lo disfrutéis.

Para el que no conozca la serie "El Universo en 1 minuto", se trata de una propuesta de Vector Producciones, una joven productora dirigida por Rubén Lijó, cuyo objetivo es contar la historia del Universo hasta nuestros días con vídeos de un minuto. Como complemento a los vídeos, la propuesta incluye también un material didáctico que los profesores pueden usar como apoyo en sus clases de ciencia.

Esta iniciativa cuenta con la colaboración de tres de las plataformas más importantes y activas de la divulgación científica en español, como son NaukasHablando de Ciencia y la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Algunos de sus colaboradores habituales han creado y supervisado el contenido de los vídeos y fichas para asegurar la calidad y el rigor de los mismo, sin perder el punto de vista ameno. Entre los expertos se encuentran profesores, doctores e incluso catedráticos de materias tan diversas como la física, la química, la biología y la biotecnología. El proyecto es totalmente altruista.

Por si alguien lo dudaba, la distribución está sujeta a una licencia Creative Commons (by-nc-nd) que permite su visualización libre sin ningún tipo de intención comercial. Todo el material producido en el proyecto estará disponible íntegramente online sin restricciones. Cualquier profesor, alumno o particular podrá reproducir los contenidos y acceder a las fichas de forma gratuita, usando esta información de la manera que considere más apropiada, ya sea en las aulas, en eventos de ciencia o bien a modo personal para ampliar conocimientos.

Los primeros capítulos se empezaron a publicar a finales del pasado mes de febrero, a ritmo de uno por semana, hasta terminar el presente 2016. Estas "píldoras" científicas están encuadradas en tres grandes bloques: El Universo, La Tierra y la Vida, y El Ser Humano. Puedes seguir la serie en Twitter a través del hashtag #Universo1min, en Naukas, en Hablando de Ciencia y en el canal de YouTube de Rubén Lijó, entre otras fuentes.

Os dejo para terminar más información publicada en Hablando de Ciencia, así como los enlaces a los capítulos aparecidos hasta ahora:


lunes, 21 de marzo de 2016

El vaso de René Sluse

René Sluse, en un grabado de la época | Fuente

Levi opera deducitur mensura vasculi, pondere non magni, quod interim helluo nulus ebibat.

Esta frase en latín está extraída de una carta enviada por el matemático belga René Sluse a su colega holandés Christiaan Huygens en 1658. Su traducción podría ser la siguiente: “un vaso de beber que tuviera un pequeño peso, pero que ni siquiera el mayor bebedor del mundo pudiera vaciar”. Aquel año, ambos matemáticos habían estudiado métodos para determinar la superficie y el volumen de sólidos de revolución infinitamente extensos. ¿Pero qué quería decir exactamente Sluse con esa enigmática frase?

René François de Sluse nació en Visé, cerca de Lieja, en 1622. Estudió derecho en Lovaina entre 1638 y 1642, y en Roma, donde se licenció en la Universidad La Sapienza al año siguiente. Luego permaneció en la ciudad italiana para estudiar diversas lenguas (griego, hebreo y árabe, entre otras), así como matemáticas y astronomía. En 1650 fue nombrado canónigo de la catedral de Lieja y en 1666 llegó a ser abad de Amay. Su pasión por las matemáticas le llevó a mantener un rico intercambio epistolar con varios de los mejores matemáticos europeos de la época, como Blaise Pascal, John Wallis y Michelangelo Ricci, además del propio Huygens. En 1674 fue elegido miembro de la Royal Society de Londres.

En la actualidad, el nombre de Sluse es recordado principalmente por una familia de curvas que introdujo en su correspondencia con Huygens y Pascal entre 1657 y 1658. Las “perlas de Sluse”, como las bautizó Pascal, son las curvas dadas por la ecuación ym=kxn(a-x)b, siendo a, b, m y n números enteros positivos. Curiosamente, estas curvas no tienen forma de perla en todo su dominio, solo en el eje de abcisas positivo (es decir, para x>0). 

Una perla de Sluse, con n=4, k=2, a=4, p=3 y m=2 | Fuente

También llevan su nombre las llamadas concoides de Sluse, otra familia de curvas que el matemático belga estudió en 1662. En coordenadas cartesianas, estas curvas satisfacen la ecuación (x-1)·(x2+y2)=ax2


Las concoides de Sluse, para distintos valores de a | Fuente

El caso es que el 14 de marzo de 1658, De Sluse escribió a Huygens acerca del problema de integrar la curva conocida como cisoide de Diocles. El nombre “cisoide” procede del griego y significa “con forma de hiedra”. Fue el matemático griego Diocles (c. 240 a. C.-c. 180 a. C.) quien estudió esta curva que hoy lleva su nombre alrededor del año 180 a.C., mientras intentaba resolver el problema de la duplicación del cubo. Este célebre problema de la antigua Grecia consistía en construir, a partir de un cubo dado, otro que tuviera el doble de volumen. Es decir, si el volumen del cubo original es a, el problema equivale a construir un segmento de longitud x, tal que x3=2a. De acuerdo con tradición euclidiana, solo se permitía resolver el problema mediante el uso de regla y compás. El método empleado por Diocles no fue riguroso del todo; a partir de una cicloide, el geómetra griego fue capaz de encontrar una solución al problema de la duplicación del cubo, empleando solo regla y compás. Sin embargo, resulta imposible completar el paso previo, que es construir una cisoide, con esas dos herramientas únicamente.

La línea roja de la imagen es la cisoide de Diocles | Fuente

Hoy sabemos que la cisoide tiene como ecuación cartesiana y2=x3/(2a-x). La curva tiene un vértice en el origen de coordenadas y una asíntota vertical en x=a/2. Del vértice parten las dos ramas de la curva, que se aproximan a la asíntota cada una por su lado. Como curiosidad, la curva descrita por el vértice de una parábola mientras ésta rueda sin deslizar sobre una segunda parábola del mismo tamaño, es una cisoide.

Animación de una parábola rodando sobre otra | Fuente

Pero volvamos de nuevo al siglo XVII, donde habíamos dejado a Sluse y Huygens hablando de la cisoide. En concreto, ambos discutieron el problema de calcular el área y el volumen del sólido de revolución que resulta de hacer girar una cisoide alrededor del eje vertical x=0, considerando únicamente la parte superior de la curva (y>0). El resultado sería una especie de vasija infinitamente extensa. ¿Podría ser que, a pesar de eso, su superficie o su volumen fueran finitos? El estudio de este tipo de objetos matemáticos despertó la curiosidad de los matemáticos durante la primera mitad del siglo XVII. Es el caso de la llamada trompeta de Torricelli que ya vimos aquí en su momento.

La trompeta de Torricelli en 3D | Fuente

Sluse consiguió demostrar que el área de ese sólido es finito y, por lo tanto, puede construirse con una cantidad finita de material. Pero, al mismo tiempo, el vaso de Sluse puede contener un volumen infinito, pues sus paredes son infinitamente altas. Un vaso que, lleno de líquido, no podría vaciar ni el mayor bebedor del mundo: he aquí el significado de las palabras del matemático belga.

El vaso de Sluse, sombreado en gris gracias a WolframAlpha | Fuente

Obviamente, el vaso de René Sluse es un objeto matemático que no podemos trasladar a la realidad. Este es parte del encanto de las matemáticas, que nos hacen soñar. Lo cierto es que yo me acuerdo mucho del vaso de Sluse. En concreto, cada vez que saboreo el último trago de una jarra de cerveza bien fría. ¡Quién tuviera uno!

NOTA: Esta entrada participa en la Edición 7.2 del Carnaval de Matemáticas que alberga este blog, La Aventura de la Ciencia.